viernes, 11 de febrero de 2011

Si vas a sacar un arma, dispará

Nos gusta indagar. -Nos la damos de detectives y nos enorgullecemos de nuestra inteligencia cuando los descubrimos en algo turbio. Hacerlos pisar el palito nos hace sentir superiores. ¿Pero después qué?
Generalmente, y aunque no nos guste reconocerlo, nos enojamos, los cagamos a pedos, amagamos con dejarlos, insisten un poco y los perdonamos con la condición de que no vuelvan a hacerlo.
Que genias.
Lo único que se logró con todo esto fue que el sepa que a pesar de lo que hizo nosotras no pudimos dejarlo. Punto en contra. Tiene vía libre para hacerlo de nuevo.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
No hagas investigaciones al pedo.
Si las haces y encontras lo que sospechabas, actua como crees que debería actuar otra en tu lugar. De lo contrario lo único que vas a lograr es que te pierdan respeto y que crean, o mejor dicho se den cuenta, que con vos pueden hacer cualquier cosa.
Si vos lo queres tanto que no tenes la capacidad de dejarlo haga lo que haga, son fundamentales dos cosas:
1- Que el no lo sepa.
2- Que cambies esa forma de actuar y hagas que tu mente empiece a manejar las cosas y no tu corazón, o tu relación con el va a tener corta vida.

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